Este blend blanco del Desierto de Lavalle ofrece una perspectiva única de la viticultura argentina, compuesto principalmente por un 90% de Pedro Giménez y complementado con toques de Gewürztraminer, Viognier y Semillón que aportan elevación aromática. En nariz destacan notas de lima, durazno blanco y un suave matiz floral, mientras que su paladar, marcado por la generosidad del sol, resalta por su volumen, textura y final prolongado más que por una acidez punzante. Limpio y enfocado, es el acompañante ideal para platos de perfil picante, como langostinos al ajo y chilli.